domingo, 2 de septiembre de 2012
La NUBE en camello
En el tercer día del año 47 A.C, ardió la biblioteca mas famosa de la antigüedad.
Las legiones romanas invadieron Egipto, y durante una de las batallas de Julio Cesar contra el hermano de Cleopatra, el fuego devoró la mayor parte de los miles y miles de rollos de papiro de la Biblioteca de Alejandría.
Un par de milenios después, las legiones norteamericanas invadieron Irak, y durante la cruzada de Bush contra el enemigo que él mismo había inventado se hizo ceniza la mayor parte de los miles de libros de la biblioteca de Bagdag.
En toda la historia de la humanidad, hubo un solo refugio de libros a pruebas de guerras y de incendios: la biblioteca andante fue una idea que se le ocurrió al Gran Visir de Persia, Abdul Kassem Ismael, a fines del siglo X.
Hombre prevenido, este incansable viajero llevaba su biblioteca consigo a todas partes. Cuatrocientos camellos cargaban 117.000 libros, en una caravana de 2 km de largo. Los camellos también servían de catálogo de obras: cada grupo de camellos llevaba los títulos que comenzaban con una de las 32 letras del alfabeto persa.
Mas tarde en el 2001 surgiría una copia de la idea del Visir. Nace Wikipedia un proyecto de enciclopedia libre basado en un ambicioso proceso de revisión por pares. La famosa nube que todo lo almacena no hace mas que reforzar la genial de la idea de Abdul haciendo hincapié en la disponibilidad de los datos ante cualquier desalmado.
Cualquier precio con tal de no perder los libros de Alejandría otra vez.
lunes, 19 de marzo de 2012
E-Dolescentes
El mayor peso que un ser humano ha de soportar durante todas su vida es el de asegurar su pertenencia a un grupo o comunidad estando siempre alerta de no ser rechazado. Esto ha sido así desde los inicios del hombre por el simple hecho de asegurar su propia supervivencia. Esta actividad que demanda altas dosis de energía mental se intensifica en el periodo de adolescencia necesitado sentirse permanentemente aceptados, valorados y en definitiva populares.
Una vez mas y siguiendo esta lógica las diferentes redes sociales parecen ser una herramienta de altísimo potencial para esta empresa. Ser popular es fácil, lo que hace 10 años hubiera costado toda una vida, ahora con un par de clics de ratón puedes contar con 2000 amigos virtuales en una sola tarde. Un adolescente en los años 80 se haría adulto y definitivamente se dedicaría a otra cosa de mayor valor para su persona.
Pero dentro de este mundo de posibilidades se introduce un aderezo difícil de gestionar, intrínseco a la mentalidad de un adolescente y es su capacidad limitada de gestionar los riesgos. Aprovechando la aparente privacidad que te da una pantalla sienten una relativa seguridad de que todo lo que allí se publica, texto y especialmente fotos, solo llega a un subconjunto de sus 2000 amigos.
Antiguamente cuando a tu mejor amigo cara a cara le contabas una confidencia, si eras adolescente estabas seguro de que de allí no saldría aquel secreto, si eras adulto estabas seguro que la comunidad cercana lo conocería en su conjunto y malversado esa misma tarde. Ahora si lo cuentas por Tuenti lo sabrán de inmediato tus 2000 amigos virtuales, por la tarde 5000 mas, básicamente los amigos de los tuyos y de por vida todo Internet.
El problema no es la inmediatez de la información sino que ya no podrás repudiar a tu amigo como antaño acusándole que desveló el secreto manipulado, en esta ocasión lo escribiste tu, para siempre en una base de datos recóndita de la red.
Una vez mas y siguiendo esta lógica las diferentes redes sociales parecen ser una herramienta de altísimo potencial para esta empresa. Ser popular es fácil, lo que hace 10 años hubiera costado toda una vida, ahora con un par de clics de ratón puedes contar con 2000 amigos virtuales en una sola tarde. Un adolescente en los años 80 se haría adulto y definitivamente se dedicaría a otra cosa de mayor valor para su persona.
Pero dentro de este mundo de posibilidades se introduce un aderezo difícil de gestionar, intrínseco a la mentalidad de un adolescente y es su capacidad limitada de gestionar los riesgos. Aprovechando la aparente privacidad que te da una pantalla sienten una relativa seguridad de que todo lo que allí se publica, texto y especialmente fotos, solo llega a un subconjunto de sus 2000 amigos.
Antiguamente cuando a tu mejor amigo cara a cara le contabas una confidencia, si eras adolescente estabas seguro de que de allí no saldría aquel secreto, si eras adulto estabas seguro que la comunidad cercana lo conocería en su conjunto y malversado esa misma tarde. Ahora si lo cuentas por Tuenti lo sabrán de inmediato tus 2000 amigos virtuales, por la tarde 5000 mas, básicamente los amigos de los tuyos y de por vida todo Internet.
El problema no es la inmediatez de la información sino que ya no podrás repudiar a tu amigo como antaño acusándole que desveló el secreto manipulado, en esta ocasión lo escribiste tu, para siempre en una base de datos recóndita de la red.
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